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Amo a los Heat desde los tiempos de Tim Hardaway y Alonzo Mourning.
Mediados de los 90… Pat Riley en el banquillo…
Ya no están Hardaway ni Mourning… Ya Riley no dirige… Un título entre medio con Wayde y Shaquille…
Ahora el otro O’Neal… Jermaine… No es lo mismo… Sigue Wade… No hay títulos…
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El cruel y diabólico imperio del mal (léase los Estados Unidos de norteamérica) acaba de condonar la deuda de la empobrecida y casi inexistente Haití. No creo que los antiamericanistas estén muy complacidos. Pero ya intentarán algún artero ataque, alguna injusticia cimentada por el odio, por la envidia… Esperemos…
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Ramiro Valdéz en Venezuela. El gran represor Ramiro.
Viaja en función de abuelo sabio quien solo sabe reprimir y diseminar el miedo. Muchos de los terrores que cargamos como bulto pesado y despreciable se los debemos a Valdéz Menéndez, el policía castrador.
Tapadera, mentira burda. Ramiro sembrará el terror una vez más. Coordinará represiones y venganzas. Que se cuiden los que se oponen, los que desconfían, los que no asienten… Que se cuiden del odio inmenso de Ramiro…
Ya el incesto desanda los caminos. Cuba y Venezuela son de un pájaro las dos patas, a la usanza del defenestrado Lage…
-Los Van Van no fueron más que una representación política del régimen cubano. Es una observación lógica si tomamos en cuenta que tras el intercambio cultural propiciado e impulsado por la administración Obama subyacen claras intenciones políticas.
-Los Van Van no atesoran una obra política per se. A diferencia, por ejemplo, de un Silvio Rodriguez, sus temas no apologizan al castrismo. La culpabilidad de Los Van Van la compartimos, de una u otra forma, casi todos; se trata del colaboracionismo, de la disposición a jugar el rol de provocadores.
Todo el mundo habla de Salinger y de su muerte, excepto yo. No recuerdo nada del maestro, excepto esos exabruptos extraliterarios conque la vida maldijo su obra. Y es que The Catcher in the Rye se convirtió, quizás muy a su pesar, en aliciente de asesinos, como el Chapman de Lennon y el Hinckley de Reagan, Jodie Foster entre medio…
A estas alturas ya no se si me pondré algún día al tanto de la obra del viejo Salinger. No me interesa la ficción literaria desde hace mucho…
Día lluvioso. Tal parece que el invierno, ajeno a estos lares por idiosincrasia y por naturaleza, quisiera perdurar. No creo que se salga con la suya. Y mientras tanto, entre el gris del Lunes y los vientos de Enero, los Van Van…
Mucha gente fue a protestar a las afueras del teatro citadino. Pero las turbas, las legiones de tontos útiles también se hicieron presentes. Todo en nombre de la nostalgia, de la tolerancia… y mientras, el castrismo sigue permeando a Miami y al exilio. Muchos no acaban de comprender que este es un dilema de carácter ético. Muchos no quieren aprender que la banalización de la realidad cubana, que la edulcoración del régimen, alejan la posibilidad de que la libertad germine algún día en la isla… la verdadera libertad, la del hombre. A esa me refiero.
La orquesta de Formell, es cierto, adolece de una obra artística netamente política, a diferencia de muchos de los cantores de la nueva trova. Pero sí puede afirmarse que peca de colaboracionista, que ha callado teniendo voz para disentir. Ello, de por sí, ya es un problema presumiblemente moral. Ello, de por sí, engendra consecuencias. Y es que esto no es más que una guerra entre quienes se aferran al poder y nosotros, lo perdedores. Formell no será juzgado en tribunales por su afán colaboracionista, porque si no, de cierta forma, todos deberíamos de ser juzgados. A Formell lo acallará la voz de su conciencia. Es suficiente castigo.
Y cubanos somos todos, es cierto, parafraseando a un locutor de una radio FM local. Pero ser cubanos no es garantía de nada, no es una categorización que nos salve o nos ahogue. La sacralización de la nacionalidad, en aras de justificar lo injustificable, es una cobardía, una insolencia impertinente. Es una demagogia al estilo de los oradores populistas… A lo mejor es nuestro “sino“, escuchar y creer en adoctrinadores de masas…
Quienes asistieron a gozar y a bailar con Los Van Van, lo hicieron amparados en el derecho que se adquiere en una sociedad libre. Y quienes protestaron, no solo hicieron valer sus derechos, sino que también introdujeron el necesario elemento moral que amerita este affaire. Esa es, quizás, la diferencia más notoria, la que no todos alcanzan a dilucidar.
“Irán nuclear” dicen los analistas y entendidos… “Irán nuclear”… Lo cierto es que no podemos convivir con un Irán nuclear, no podemos correr el riesgo de lidiar con tamaña amenaza. Mucho menos Israel, el vecino semita, que se arriesgaría a ser barrido de la faz de la tierra en abrir y cerrar de ojos por los chiitas amigos de los Chávez y los Castros. Alguien tiene que frenar a los hijos del profeta, a los herederos de Mahoma… Invariablemente… Es cosa del destino, quizás.
Hay reformistas dentro de la antigua Persia. Difieren del presidente Mahmoud Ahmadinejad. Es posible que sean ellos quienes frenen tanta locura, tanta desmesura irracional. Pero… no sé, mira que de nacionalismos está empedrado el camino hacia el infierno…
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Isabel Pantoja y Dyango. Vienen a cantar aquí en Miami… Es como si los 80 no quisieran terminarse del todo… Hay toda una cultura de la nostalgia diseminada como polen en el aire y se adhiere a todo y a todos. Es que quizás, en fin de cuentas, la época de la guerra fría tenía su encanto. Aquello de la bipolaridad del mundo resultaba interesante. Ahora ni siquiera los enemigos pueden distinguirse con normalidad. A veces parecen sombras, entes semi inexistentes que deambulan como Zombies en busca de carne fresca…
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Jimaní, la ciudad dominicana fronteriza con Haití, recuerda fonéticamente a Getsemani, aquel poblado de olivos que predecería a la crucifixión de Jesús, según los inexactos y no muy creíbles evangelios sinópticos. Ambas locaciones, en todo caso, han estado vinculadas al horror de los hombres y de los tiempos.
N. corretea por los pasillos, inundando la casa de alegrías y de estrellas. Nada es más importante que N. y su sonrisa de esmeraldas y de flores. Nada es más importante y más preciso. Tras sus carreras y sus goces se devalúa el resto del universo que conozco. N. lo es casi todo. O todo!
Otra conmemoración del natalicio de José Martí, insigne patriota y hombre de gran capacidad intelectual, del que el régimen de La Habana se ha apropiado, como antes intentaron otros, en su cruzada mesiánica hacia la miseria de muchos. Porque el castrismo no ha hecho otra cosa que desplazar hacia el barranco a una nación entera, empobreciéndola y volviéndola miserable y triste y gris.
Y en esa cruzada en contra de las riquezas y de aquellos que luchan por crearlas, obvian y ocultan lo que el maestro escribió en su “Maestros ambulantes”:
Está condenado a morir un pueblo en que no se desenvuelven por igual la afición a la riqueza y el conocimiento de la dulcedumbre, necesidad y placeres de la vida [...]
Ser culto es el único modo de ser libre. Pero, en lo común de la naturaleza humana, se necesita ser próspero para ser bueno.
Sirva de pequeño homenaje a un hombre que vió más allá de su tiempo.
Discursos son sólo discursos. Palabras son sólo palabras. Nací y crecí en una nación que adora los discursos, que idolatra a los grandes oradores. Quizás de allí mi rechazo a tanta palabrería demagógica. Eddy Chivás no fue más que un fanático furibundo y Fidel Castro, el viejo Fidel, un narcisista dictador.
Cifras, números, estadísticas… cumplimientos y sobrecumplimientos, amenazas y consignas mesiánicas… Aburrido estoy de los discursos. Se necesita, estoy convencido, de menos demagogia y populismo.
Lástima que siempre asomará su nariz una Nancy Pelosi aplaudiendo fervientemente al orador de turno. De Pelosis estamos hartos, y de promesas enmarcadas en largas oratorias, también. Son demasiados años al vaivén de palabras encendidas.
Una de esas tantas encuestas que suelen hacerse en las naciones democráticas, acaba de arrojar como resultado que el veterano Clint Eastwood es el actor más popular de los Estados Unidos. Tan prolífico ha estado en la última década el ya anciano creador, que estoy en deuda con mucho de su trabajo. Al menos pude echar un vistazo, estando en Houston, a su “Gran Torino”, un verdadero lujo. Y es que no hay nadie que pueda captar el espíritu de esta nación como el viejo Clint…
Renuncia de ministros, muertos en las calles de Caracas… No se tan siquiera si serían razones de peso para que los burócratas encargados de juzgar la ética y la moral del mundo alcen un dedo acusador y digan las verdades a la cara, para que dejen a un lado la mojigatería cómplice…
Pero lo dudo. Los asesinos culparán a los complots creados por el capital y a la santa patrona del huichuchural romano, todo en aras de justificarse a sí mismos y a sus presuntos jueces…
A veces pienso que gran parte de la humanidad merece lo que tiene. No somos más que un basural gigante donde la moralidad brilla por su ausencia… lástima que moralidad y humanidad, en fin de cuentas, vayan de la mano.
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Todo artista precisa de libertad para poder manifestarse. Sin libertad no hay verdadero arte. Pero cuando el trabajo del poeta, del pintor, del músico, está ceñido a reglas específicas, cuando se estructura sobre una obra de arte previa, entonces se impone una libertad respetuosa.
Me pregunto entonces si libertad respetuosa es verdadera libertad. No hablo ya de la censura implícita en regímenes totalitarios, sino de la creación sobre otra creación…
Ha vuelto el calor a Miami… también Los Van Van… y el debate está encendido. Existe demasiado dolor en esta ciudad, entre su gente…
Un detalle técnico: Estados Unidos le ha otorgado visa a Samuel Formell, un asesino convicto. Le gente no puede entenderlo. Yo tampoco…
Es la democracia de las tiranías. El líder supremo debe de estar en todas, debe de aparecer a horas y deshoras, debe de, como el Gran Hermano de George Orwell, vigilar continuamente y ser ubicuo… Quien no esté dispuesto a seguir las reglas de la adoración al líder, será crucificado, despojado de derechos en nombre de una mayoría histérica, aupanado a un lugar oscuro e inaccesible…
Chávez, cansado de que RCTV no trasmita sus demagógicos discursos, sus improductivas parafraseadas, ha ordenado cortar la señal, apostar a lo negro, a la censura más atroz. Insulza, el ambicioso secretario de la OEA, no dirá nada seguramente. Es la democracia de las tiranías…
Y ya se aparecerán los que se atrevan, entrenados y regidos por el odio, a balbucear que si los Estados Unidos ejercen la verdadera censura, que si el poder de los capitales, que si los ricos y los explotados… Bah, pamplinas.
Capitalismo democrático y compasivo. He ahí un término que compagina con el espíritu de la nación norteamericana, a pesar del antiamericanismo irracional de siempre.
Haiti es ahora el vivo ejemplo, la muestra clásica de dicha definición. Capitalismo democrático y compasivo… A eso se reduce practicamente todo.
Y quienes odian a esta nación y a sus leyes y a su espíritu, rezongan y se desesperan ante evidencia tan clara. Nadie coopera, nadie ayuda ni tiende la mano como Estados Unidos, el vilipendiado imperio.
Un portaviones frente a las costas haitianas. Un enorme portaviones. Convierte agua salada en potable a razón de quinientos mil litros diarios. Dios Mio, cuanta envidia la de ese mediocre Edmundo y sus socios de comparsa Max y Aruca… los peones del castrismo habanero, los asalariados de alma, gritan, braman, vociferan desde ese par de miserables horas pagadas por el régimen de La Habana en una desapercibida estacioncita de radio miamense… Y Chávez habla de terremotos provocados y en la maligna mesa redonda se habla de niños haitianos a quienes los terribles imperialistas ansían vaciar para robar sus órganos… Y Edmundo y Max y Aruca lloriquean, se preguntan a moco tendido por qué no se le reconoce, pobres, al benevolente estado cubano su cooperación mercenaria en la pobrísima Haiti… Están desesperados los tracatanes asalariados…
El triunfo del político y hombre de negocios Sebastián Piñera en Chile no sólo termina con un largo período triunfalista de la Concertación por la Democracia, sino que, contrario a lo que pueda creer un espectador distanciado de la realidad chilena, acaba por imponer una mayor influencia política de la derecha centrista, en detrimento de la conservadora UDI.
Efectivamente, Renovación Nacional, partido surgido a finales de la década de los 80 bajo el influjo intelectual de Andrés Allamand, es fiel representante de una derecha liberal en lo económico y mucho menos moralista en materia social que sus compañeros de fórmula de la UDI, estos últimos herederos políticos del gobierno militar pinochetista, que mayorearon hasta inicios de la década pasada en las preferencias de los electores de derecha.
Las cosas, evidentemente, han cambiado. Piñera, líder indiscutible de RN tras el retiro mediático de Allamand y las molestias de Sergio Diez, no sólo logró estructurar un partido creíble y llamativo para el elector chileno, sino que desde un inicio supo distanciarse de la impronta del gobierno militar, al decantarse por el NO en el ya famoso plebiscito de 1989. Recuerdo que la primera vez que escuché hablar a Piñera desde un televisor enclavado en Quinta Normal, allá por el mes de Septiembre de 1996, me dije “este tipo es el futuro de Chile”. Al parecer no erré.
Renovación Nacional apostará por una economía poco regulada, por una pequeña participación estatal en el decursar económico, y por una potenciación de las libertades individuales en la materia. En este sentido RN se parece muchísimo a sus rivales del PPD, partido concertacionista moderno y pujante que se relaciona, en términos ideológicos y estilísticos, más con la derecha moderna europea que con los dinosaurios del Partido Socialista (PS) chileno.
Piñera debiera de gobernar bien. Todo dependerá, en buena medida, de la labor de oposición que desarrolle la Concertación, acostumbrada a regir y no a oponerse. Si los partidos de la concertación son capaces de mostrar una grandeza política que les permita colocarse a la altura de las circunstancias, si son capaces de reconocer aciertos, entonces la nación austral no sólo debiera de mantener los logros alcanzados antes por los gobiernos post pinochetistas, sino que podría, incluso, superarlos. No olvidemos que la génesis del llamado “milagro chileno” se gestó durante el gobierno militar. cuando Augusto Pinochet, un tipo pragmático, recurrió a los llamados “Chicago boys” lidereados por Hernan Buchi y Christian Larroulet, para estructurar y echar a andar una política económica donde la desregulación rigiera. En ese sentido, fue el gobierno militar de Pinochet, amén de las violaciones en materia de derechos humanos, un ente político liberal, en el sentido europeo del término.
Imagen: “No sprinkling until further notice”, Fairbanks-Morse, Sally Augustiny, 1957.
Triunfo de Sebastián Piñera en Chile y… Plaff… se terminan 20 años de gobierno concertacionista… es algo de lo que tengo que hablar…
En Massachusetts, bastión demócrata, los republicanos dan la sorpresa y le arrebatan el sillón senatorial a los seguidores de Ted Kennedy… Gracias a cosas como estas es que algunos dirán que los milagros existen… hasta en política…
Anda el señor presidente venezolano atribuyendo la causa del terremoto de Haiti a un arma super secreta de los norteamericanos… Nada más ridículo. Y montones de tontos útiles lo repiten por doquier… Antiamericanismo puro y duro.
Los voceros del castrismo en Miami andan desesperados por el papel jugado por los Estados Unidos en la tragedia de Haiti. No hallan que decir ni que inventar para intentar desacreditar a sus odiados enemigos… ya escribiré algo al respecto…
En la avenida 27 del Northwest cada día se maneja peor. Hace una semana una señora mayor estrelló su SUV contra mi auto sin mayores consecuencias… Su seguro pagará los daños. Ayer, otra casi me desbarranca por culpa de un celular… Es como si la ira de la gente estuviera a tono con el derrumbe económico de la ciudad y del país… Crecen en paralelo…
Conocí al comandante Bernabé Ordaz (era uno de los pocos que en la isla podía seguir siendo llamado por el apelativo de Comandante) casi a mediados de la década de los noventa, justo un par de semanas antes de la crisis de los balseros. Era un tipo bajito, barbudo, afable y de voz nerviosa pero suave, que a pesar de la leyenda de amo y señor de los contornos de Mazorra, se mostraba diligente y cercano en cuanto se le proporcionaba la posibilidad. Quizás todo formaba parte del juego, no lo sé. Lo que sí era cierto es que en el Hospital psiquiátrico de La Habana predominaba su mando y su palabra. Los “locos” lo adoraban como si de un semi Dios se tratase. Era curioso ver como al minúsculo nivel de los terrenos de Mazorra se repetía casi a la perfección el fenómeno de culto a la personalidad que ya en los amplios márgenes de la isla se le propiciaba al propio Castro. Bueno, en fin de cuentas hablamos de un par de tipos barbudos…
También dentro de los contornos del loquero se jugaba a aquello del policía bueno y del malo que a veces tanto resultado da. Ordaz, por supuesto, era el adorable mesías, que envuelto en aura milagrosa repartía bonanzas y milagros por doquier. El malo de la película era Inclán, el odiado administrador al que los pacientes identificaban con todas las vicisitudes y miserias que se engendraban y proliferaban en el lugar. Que si se perdió esto, la culpa es de Inclán… que si aquella galera parece un presido es debido a que Inclán… que si la comida y los zapatos, que si las sábanas y colchas, ventanas y pedestales…
Acaban de morir 26 pacientes psiquiátricos en Mazorra. Y acaban de morir de frío. Creo que ni la vieja y odiada república de antes del 59 podría haberse desprestigiado tanto con tan inusual vergüenza. Y curioso me resulta que el régimen, aunque luego intente buscar chivos expiatorios, se haya decidido a cargar con la responsabilidad política de tanta desazón y tanto horror. Porque, en este caso a diferencia de un, digamos, remolcador “13 de Marzo”, los hechos han sido reconocidos de pe a pa por los propios esbirros. Así que quienes remilguen de Castro tendrán a partir de ahora una poderosa arma a su disposición para hacer frente a cualquier propagandista barato del régimen. “No, porque la revolución tao y tao y tao…” “Ya, compadre, no jodas tanto que se les murieron 26 locos de frío en plena isla del Caribe, viejo…”
Una cosa sí tiene que estar clara. Estas muertes no han sido circunstanciales ni pueden haberse tramitado en un dos por tres a causa del gusano frío. Para que estos pobres pacientes de Mazorra hayan fallecido ha hecho falta la acumulación larguísima de miserias y de hambre, de falta de medicamentos y cuidados, de enfermedades sobre añadidas e inmunodepresiones correspondientes. Vaya, que no se trata de implantar un oprobioso record de la noche a la mañana… y a quienes pretenden que el castrismo quede en los anales de la historia por las buenas intenciones y por la propaganda demagógica, les tengo malas noticias: el mundo no suele dejar pasar la muerte de tantos infelices de manera tan vaga. La historia juzga.
Ordaz e Inclán murieron hace varios años. No importa en lo más mínimo. Nada habría sido diferente en este caso. Y es que no se trata de personas… se trata de conglomerados y sistemas.
Haiti es lo más parecido, hoy en día, al Infierno narrado por los cantores y poetas del apocalipsis. También se asemeja a los áridos y desolados paisajes de la Australia de Mad Max y al universo sangriento de George Romero y sus zombies devoradores de hombres.
Se dice que la clase rica desapareció tras el derrumbe de montañas y mansiones… la clase media también. Sólo sobreviven los más pobres en las calles y en las plazas destruídas. Las turbas han asaltado los remanentes de negocios, los prisioneros peligrosos escaparon de cárceles vencidas… Todos se atacan, se muerden, se devoran… Lo peor aún se halla por delante. No hay policía ni ejército que controle tanto horror.
Se ha creado un oscuro vacío en medio del Caribe que todos tratan de explotar de alguna forma: el régimen de La Habana enviando demagogicamente, como siempre, a un ejército de galenos esclavos, Brasil imponiendo una presencia militar de cascos azules, Venezuela vendiendo la falsa imagen de gobierno dadivoso… Al final, ya es usual, serán los Estados Unidos quienes darán amparo verdadero a los haitianos. Ya se mueven las ayudas millonarias y en el sur de la Florida los congresistas cubano-americanos gestionan regalías migratorias.
Pero el antiamericanismo irracional, el mismo al que Jean Francois Revel aludiría, no cesará, como no cesan el odio ni la envidia, aposentados en el mundo desde que el hombre es hombre. Eso es un hecho, hecho que da de comer a muchos y que a otros otorga poder…
Pobre Haiti… la pobre Haiti se ha muerto. Pasó de estado fallido a estado inexistente, a nación fantasmal cual Sodoma y Gomorra. Ha sido tanto el castigo durante tantos años que la destrucción actual parece lógico colofón a tan pronunciado y prolongado drama. Lo cierto es que el horror ha arribado a la vecindad. Y no es algo que se olvide ni que se obvie. Tendremos que lidiar con él. Ya lo estamos haciendo…
Devastador terremoto en la pobrísima Haiti, como si no bastaran las hambrunas, la violencia, los corruptos… Una verdadera tragedia. Miles y miles de desaparecidos y de muertos, incomunicación casi absoluta, la negra capa del final acechando como quizás nunca antes… Cualquiera diría que es un castigo sobrehumano a tanta barbarie y a tanta irresponsabilidad.
Y los símbolos del desastre mayor bien dibujados, accesibles y notorios: el palacio de gobierno en ruinas, escuelas y hospitales destrozados, hoteles borrados de la faz de la tierra…
Lo más negro aún está por conocerse. Sospecho que tendremos a Haiti y su terremoto para rato…
El exilio cubano, a lo largo de tantos años, ha creado un remedo de la Cuba que quedó atrás. Un ejemplo son los llamados Municipios en el Exilio, que celebran fiestas, reuniones, conmemoraciones… y hasta elecciones. Es una especie de juego nostálgico que le permite a muchos seguir sobreviviendo…
Es posible que gente que haya arribado hace muy poco de la isla, sin ningún tipo de cultura cívica, vea todo este ritual existencial como algo cheo y deslavado. Hay insensibilidad en este nuevo exilio del que formo parte. Y es que las diferencias ideológicas y culturales no son, en el caso del exilio miamense, generacionales. Son vivenciales.
Cometiendo el pecado de generalizar puede decirse que piensan bajo los mismos lineamientos el viejo de 90 años que abandonó la isla hace tan sólo un par de primaveras que el muchacho que tras seis meses de su llegada añora a Silvio y critica a Radio Mambí. En el otro lado de la moneda, igual. Los nietos de aquellos que se fueron en los sesenta y los setenta manejan un discurso similar al de sus abuelos y no al de sus contemporáneos recién llegados.
Se puede añorar a Silvio y también criticar a Radio Mambí. Pero bajo esas mismas reglas entonces habría que aceptar ser criticado de vuelta y encima, cargar responsabilidades. En realidad todos somos culpables de la tragedia en Cuba. Pero, rememorando a Orwell, algunos somos más culpables que otros…
Imagen: republic Steel, 1936.
Frío. Frío en Miami. No hablo de Houston y mucho menos de Santiago de Chile. Es Miami… y un año nuevo que amenaza con dejarnos a casi todos sin trabajo. Las cosas han cambiado, después de todo, en éste, el país de los sueños. Ya el crédito no es lo primero y endeudarse pertenece al pasado… aquello de la casa propia parece casi una inocente burla de diciembre… unas personas que se dializaban en el Jackson posiblemente queden en el aire por falta de fondos estatales, lo que significa, en este caso, la muerte… Y todo bajo Obama, ese político parlanchín e inexperto…
Pero al menos se puede hablar todavía de todo lo que te apetezca. Espero, a pesar de esas absurdas medidas en los aeropuertos, que la libertad no sufra… pero no estoy seguro. Y no sólo es Obama, también esos malditos musulmanes, psicóticos, enfermos, asesinos, que quieren enterrar a esta nación y que han logrado enfermar a casi todos de terror y miedo…
Gracias a Dios que existe la familia. Nada hay más importante… ni siquiera el calor del sur de la Florida…
Imagen: Maxwell House, 1948.













